El móvil extingue las cabinas
Cuánto hace que no habla por teléfono desde una cabina? La proliferación de los teléfonos móviles y el desarrollo de nuevas formas de comunicación están potenciando la desaparición de una parte esencial del mobiliario urbano: las cabinas de teléfono.
En los últimos cinco años el número de llamadas realizadas desde los teléfonos públicos urbanos en España se ha reducido a la mitad, lo que ha provocado que en este tiempo el número de aparatos haya descendido en más de 8.500 unidades. En Galicia quedan unas 2.240 y, aunque el uso de estos aparatos ha bajado un 12% en lo que va de año, de momento la ley obliga a mantenerlas, al considerar que cubren un “servicio universal”.
Más del 93% de las cabinas instaladas a lo largo de Galicia pertenecen a Telefónica; el operador gallego R cuenta con 141 teléfonos públicos repartidos por toda la comunidad; sin embargo, es al operador dominante al que el Ministerio de Industria, Turismo y Consumo obliga a mantener un determinado número de cabinas por habitantes: en concreto, la ley establece que debe existir una “oferta razonable” de telefonía pública e indica que tendrá que haber un teléfono público en cada municipio de más de 500 personas, y otro adicional por cada 1.500 habitantes. Según esta normativa, Telefónica está obligada ha mantener en las calles de A Coruña al menos 163 cabinas. A estas hay que añadir las 36 que el operador R mantiene en la ciudad. De ellas, un tercio están adaptadas para minusválidos.
Según los datos facilitados por la operadora, Telefónica mantiene en la comunidad unas 280 cabinas más de las que le obliga la normativa, y es que no le sale muy rentable tener muchas más: su operatividad ha descendido con la llegada de la telefonía móvil y la proliferación en todas las ciudades de los locutorios; pero además, la operadora ha tenido que afrontar sanciones procedentes del Gobierno por las cabinas que no daban cambio. Por esta u otras razones, esta parte del mobiliario urbano sufre cada día numerosos actos de vandalismo y robos que suponen para Telefónica un gasto de unos 22 millones de euros al año, lo que supone alrededor del 10% de lo que ingresa.
¿Qué sectores son los que más uso dan a estas cabinas? Principalmente, gente joven, y además suelen ser personas que se encuentran en tránsito, inmigrantes, turistas o estudiantes, según las operadoras.
Nuevos usos
Por estas razones, la alternativa no es otra que buscar nuevas utilidades para los aparatos, que hagan que las cabinas se adapten a los nuevos tiempos y adquieran nuevas funcionalidades, propias en muchos casos de los productos que están provocando su declive: es el caso del servicio de mensajería o el envío de correos electrónicos. El envío de mensajes sms es el que está siendo aceptado más rápidamente por los usuarios de teléfonos públicos: aunque la operadora no cuenta con datos provinciales, es simbólico que a nivel nacional se envíen una media de medio millón de mensajes desde cabinas al mes. No ocurre lo mismo con las cabinas propiedad de R, que sólo ofrecen servicios de llamada.
No obstante, al igual que ocurre con la telefonía móvil, los servicios que ofrecen las cabinas van más lejos que la comunicación: servicios como el de recarga de móviles, la cabina solidaria -hacer aportaciones a alguna ONG a través del teléfono- o solicitar melodías o imágenes a través del teléfono están entrando en el mercado comercial.
Otro servicio que se ha implantado en los últimos meses es el envío de publicidad a través de bluetooth: la operadora ofrece a las empresas la posibilidad de identificar los móviles con este servicio activo que pasan cerca de una cabina y les envía un mensaje publicitario, previa autorización del cliente. De momento, sólo hay 15 cabinas en Madrid y otras 15 en Barcelona que cuentan con este servicio, pero la intención es ampliar su oferta a todo el conjunto nacional.










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